Mientras millones y millones siguen entrando cada día a las arcas de Bill Gates, el gigiante Microsoft anunció una nueva ronda de despidos que afectará a unos 9.000 empleados a nivel global, lo que, en términos del total, representa menos del 4% de su fuerza laboral.
Adiós humanos: Amazon ya tiene más empleados robots que personas
Esta es la mayor reducción de personal desde 2023 y se suma a recortes previos realizados en los últimos meses. La decisión, que abarca segmentos como ventas, marketing y la división de Xbox, sorprende al darse en un momento de gran solidez financiera para la compañía.
En el último trimestre cerrado en marzo, Microsoft reportó casi 26.000 millones de dólares de beneficio neto sobre ingresos totales de 70.000 millones, superando ampliamente las expectativas de Wall Street. Para el trimestre de junio, se espera un salto del 14% en ingresos, impulsado principalmente por el buen ritmo de los servicios en la nube Azure y las suscripciones empresariales.
Elon Musk reniega de la motosierra y le suelta la mano a Milei
El impacto de estos despidos es transversal. Áreas clave como ventas y marketing, que juntas sumaban alrededor de 45.000 trabajadores, se verán afectadas. La división de Xbox tampoco escapa a los ajustes, con recortes tanto en funciones técnicas como de gestión o desarrollo de producto. La antigüedad o la localización geográfica no han funcionado como un "escudo protector" en esta ocasión.
Más recortes
Otras grandes tecnológicas estadounidenses también han recortado personal durante 2025 para amoldarse a la incertidumbre económica. La "ola" de despidos responde a la necesidad de optimizar operaciones y asegurar la rentabilidad incluso cuando las cuentas son favorables. La presión por ser cada vez más eficientes marca el paso en casi toda la "Corporate America".
En definitiva, Microsoft apuesta por reducir su plantilla pese a su excelente salud financiera y crecimiento récord en sectores clave. Este movimiento refuerza su objetivo de ser más ágil, eliminar barreras jerárquicas y posicionarse frente a la competencia global, en línea con la oleada de recortes vista en otros líderes tecnológicos en un contexto de volatilidad económica global.