Por Andrés Manrique
Con el flamante premio Estrella de Mar a la mejor obra dramática 2021, 200 golpes de jamón serrano, en palabras de su directora, está en su mejor momento. La obra que circula por las fisuras entre el teatro "on" y la escena independiente, sigue reinventándose más saludable y mejor que nunca. Gustavo Garzón retrata con humor cínico su experiencia en el teatro oficial, reclamando que algo golpee las puertas de su indolencia. Para ello, convoca a Marina Otero, performer y bailarina independiente a quien conoce por sus trabajos (Recordar 30 años para vivir 65 minutos, Bayonesa, Hogar, entre otras). Y Otero acepta. El desafío comienza como una biopic para convertirse en un cruce entre el teatro hegemónico, y el que se respira como un espacio genuino para albergar otras preguntas.
Detrás de toda obra, el equipo es el protagonista
INFONEWS:¿Cuáles fueron las decisiones más difíciles en el proceso de trabajo?
Marina Otero: Si seguir o dejar cuando nos peleamos. Eso fue lo más difícil. Nos tomamos un tiempo, como una pareja que se distancia, para pensar si seguíamos adelante o abandonábamos el proceso. Y después de un tiempo y charlas, con Juan Pablo Gómez que hizo de mediador, decidimos continuar.
IN: Las cinco menciones y el Premio Estrella de Mar en la mano son reconocimientos del afuera, ¿ahora para vos cuál es el mayor logro de 200?
M. O: El mayor logro es el de habernos transformado. Al principio chocamos, nos odiamos y nos molestamos mucho. Ninguno de los dos quería ceder, pero seguimos gracias al apoyo de todo el equipo de trabajo, que hizo que nos reencontráramos desde el amor. La obra fue mutando dentro de las adversidades, que fueron muchas: desde que no venía gente a vernos a cuestiones personales complejas, lesiones y demás. Cada problema lo pudimos acomodar, y hoy, después de cuatro años y medio, estamos viviendo un momento de mucho amor por la obra y por el equipo. Lo del premio llegó en definitiva porque siguen pasando cosas, y la obra está más viva que nunca. Todo lo que nos fue pasando como grupo es el mayor logro, por eso decimos siempre que somos una familia real, porque sentimos la confianza, el amor y la alegría. Para nosotros es una fiesta cada función. Y eso es una de las cosas más lindas y hermosas del teatro: el tiempo de sostener, un tiempo que reenciende cada vez.
IN:¿Qué pasajes de la obra disfrutás más? ¿Compartirías algunos por este medio?
M. O: Con respecto a los textos que más nos gustan y más nos pegan, el otro día tomando un vino en lo de Fede Barale (músico, asistente y compositor que está en escena), Gustavo nos contó que su analista le dijo lo bien que le hacía que una mujer lo dirigiese. Y yo en la obra le digo: "lo que pasa es que no te bancás que una mujer te dirija, y lo peor es que no te entregás a nada, ni siquiera a vos": esa parte lo toca, lo pone en jaque y le genera cierta fragilidad que lo revitaliza. Y eso me parece hermoso, en el sentido que está vivo. A mí, en particular, me pega mucho cuando digo: "Llegar a la casa del que me ame por lo que soy y no por lo que hago. Entrar con mis llaves, acariciarle la cara con la herida abierta y no hacerlo obra. Que me abrace y no sentir la presión de terminar haciendo con eso una obra para que me quieran." Ese texto en el que pongo en evidencia la exigencia de tener que hacer algo para los demás porque una no se siente feliz con lo que es. En esa parte siento que estoy siendo yo misma, como si nombrando eso que me pesa me estuviera sacando una mochila. Y otra parte que me eriza el corazón es cuando en el monólogo final hablo de Alicia Zanca. Siento la ilusión de esa mujer que no conocí, que la historia va contando. Porque si bien yo nunca quise hacer La Gaviota, de Chejov, como ella, el deseo puesto en el afuera tiene que ver con eso de que el deseo a veces está intervenido por lo que debería ser. Y es importante el hecho de nombrar ya no lo que otros quieren, sino lo que una es. Algo de eso siempre me eriza la piel. Y el final de la canción cuando Gustavo canta con sus hijos. Ese momento junto con el rap todes lo disfrutamos mucho.
IN: ¿A oídos de quién querrían que llegue el rap del artista?
M. O:A nosotros mismos, porque todos tenemos una parte de soberbia que nos hace olvidarnos de dónde venimos y quiénes somos. Ese rap es Gustavo, soy yo, son los asistentes, es el público, es la gente de Mar del Plata, el público de donde sea. Todos tenemos, de una manera u otra, una línea que nos desvía de quiénes somos. Por eso la boludez que nombra el rap: "artista snob del teatro capitalista/ te olvidaste que tu vieja era modista", porque yendo detrás de la visibilidad nos olvidamos de lo que somos.
Construir un teatro con nuestras propias manos
IN: ¿Qué romperías del teatro: material o simbólico? ¿Y qué cuidarías siempre?
M. O: No sé. En este momento no rompería nada de un teatro. No, no. Lo reordenaría. Me parece que lo que hay que romper son las convenciones, las cosas que nos atan a lo que aprendimos. No es material, es más simbólico. Lo pensaría más en relación a sutilezas, a lo pequeño. El teatro está tan roto que me dan ganas de reconstruirlo, me dan ganas de volver a armar un teatro, como si te dijera: construir un teatro con nuestras propias manos. Construir un teatro quienes hacemos teatro.
IN: ¿Hay algo que se hayan quedado con ganas de hacer en escena?
M. O: Sí, la otra vez hablábamos de un rap que hizo Gustavo, y que estaría bueno retomar.
IN: ¿Encararían juntos otro proyecto?
M. O:Nos queremos tanto que quizá sí. No sé de qué forma, porque ahora estamos muy atados a 200, pero yo creo que sí, por todo lo que fuimos construyendo y el amor que hay en todo el grupo. Pero por el momento la obra vive hoy. Y acá.
IN: ¿Hasta dónde les gustaría llegar con 200?
M. O: Nos gustaría hacer la gira por Suiza y Francia que nos quedó pendiente el año pasado, cancelada por la pandemia.
IN: ¿En cuántos teatros la montaron ya?
M. O: Hicimos temporada en La Plata, en Rafaela, en el Teatro Chacarerean, en Entre Ríos, ahora en el Caras y Caretas, en Mar del Plata, pero no llevo la cuenta.
IN: ¿Qué es lo que más los motiva del trabajo?
M. O: Lo que nos pasa en el encuentro. Los rituales previos, básicamente de lo que habla la obra: la previa y todo lo que pasa entre nosotres.
IN: ¿Por cuánta plata montarían e interpretarían La Gaviota, de Chejov?
M. O: A esta altura no sé. Aunque la verdad es que nos vendría bien la plata, porque 200 se sostuvo sin un mango. Lo que las funciones dejan no alcanza para subsistir, y yo vivo de la docencia, que es el modo que descubrí para estar cerca de lo que me hace sentir más viva, en procesos de enseñanza aprendizaje que me mantienen templada. Todavía existe mucha fantasía en relación con la vida del que está en escena, porque las cuentas las pago desde hace años dando talleres intensivos y anuales, que son "El cuerpo como obra y destino" y "Yo es un cuerpo", que este año vuelven por suerte a ser presenciales en Roseti.
IN: ¿A quién te gustaría dirigir?
M. O: Yo creo mucho en los momentos de la vida y no tengo una fantasía. No creo en las cuestiones demasiado grandes, en las pretensiones. Creo en lo que va proponiendo el presente que te va llevando y te va uniendo a determinadas personas; y esas personas te van modificando. Así como apareció Gustavo en mi vida y yo aparecí en la de él, como Pablo Rotemberg apareció en mi vida y yo aparecí en la suya; y todas las personas con las cuales yo trabajé o trabajo, como Lucía Giannoni, como Lucrecia Pierpaoli o Martín Flores Cárdenas, y tantas más.
IN: Ya sabés cómo sostener el verosímil en escena. ¿Qué crees necesario para sostener la verdad en la vida?
M. O: Primero me preguntaría qué es la verdad, antes que nada. Y cuánto podemos hablar de verdad si nos mentimos todo el tiempo a nosotres mismos. Con lo cual quizás el trabajo sea tratar de registrar qué nos pasa, y hacernos preguntas para ver si lo que estamos sintiendo y pensando es una convención, una mentira, una negación, o es algo real. En ese sentido la verdad a veces se manifiesta en algo pequeño, como cuando en un segundo de lucidez se unen varias cosas y decís: "esto es, claro", ahí donde se unen cuerpo palabra y pensamiento. Es una sensación casi te diría espiritual, que se consigue en muy pocos momentos. Sí hay verdad en cierta búsqueda de honestidad, de no forzar las cosas. Que el cuerpo esté blando, insisto. Algo de eso es un registro que, en lo particular, me interesa en la ficción y en la vida real. Y eso también busco en mis talleres, ahí donde encuentro que las personas puedan habitarse de una manera más frontal con lo que les pasa.
IN: ¿Qué parte de la verdad crees que es necesario sostener para que la ficción traccione política y emocionalmente?
M. O: No sé, es demasiado complejo. Hablar de lo que no se habla es político. No es necesariamente política la enunciación de un tema político. Pararse en escena: un cuerpo es político en esas sutilezas.
IN: ¿Qué descartarías del teatro?
M. O: Lo rígido, lo solemne, lo convencional, el teatro que no se pregunta. O, por el contrario, cuando te das cuenta que todo está para afuera y no queda nada para lo propio.
IN: ¿Crees que es importante la verdad de los hechos para la ficción?
M O: No necesariamente, porque la ficción tiene un tratamiento dramatúrgico que parte de situaciones urgentes y emocionales que nos atraviesan. Yo, por necesidad o limitación quizás, no sé trabajar más que con lo urgente, porque esos materiales que me atraviesan son los que me llevan a pulsionar la creación. Pero después hay un tratamiento de ficción, con lo cual la verdad es más bien funcional para la comunicación con un otro.
Son pasadas las dos de la mañana del miércoles 11. La directora confiesa que está quemada. Siguen en funciones todos los sábados de febrero y de marzo en la sala Caras y Caretas (CABA) y el martes y miércoles próximos (16 y 17 de febrero) vuelven al Auditorium Piazzola de Mar del Plata para cerrar temporada de verano. Los teatros cumplen con los protocolos de sanidad necesarios y es un gran momento para ir a verla.
Andrés Manrique es Lic. y profesor en Ciencias de la Comunicación. Y dicta el taller particular de periodismo cultural: La segunda vida de las palabras. Para mayor información: [email protected] o [email protected]