Tras años de persecución, represión y estigmatización, un 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) quitó la homosexualidad del listado de desórdenes mentales. Desde entonces, se festeja el Día Mundial contra la Homofobia, Transfobia y bifobia, y la fecha sirve como disparador para visibilizar con más fuerza la lucha del coolectivo LGBTIQ+ y quitarse el -absurdo- estigma social.
A nivel mundial, existen al menos 69 Estados miembros de Naciones Unidas que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
En lo que respecto a la Argentina, se han implementado políticas en favor del colectivo LGBTIQ+, a través de leyes como el Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género o el decreto presidencial de cupo laboral travesti-trans.
No obstante, aún queda un largo camino en cuanto a conquista de derechos, y ni hablar si mencionamos que el colectivo trans, el más golpeado, ha padecido un fuerte abandono (y persecución), que se ha profundizado durante la pandemia.
Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio de la Federación Argentina LGBT (FALGBT), en el año 2020 se perpetraron en Argentina 152 crímenes de odio hacia la comunidad LGBTIQ+.
El informe indica además que, de todos los crímenes de odio que se han registrado, el 57% fueron asesinatos, suicidios y muertes por ausencia del Estado, y el 43% fueron por lesiones al derecho a la integridad física (esto es violencia física sin terminar en muerte).
Del total de las víctimas de odio del colectivo LGBTIQ+, el 84% de los casos corresponden a mujeres travestis-trans; en segundo lugar con el 12% se encuentran los varones gays cis; en tercer lugar con el 3% continúan lesbianas; y por último con el 1%, varones trans.
En este marco, como un día crucial para visibilizar el orgullo, también resulta impresciindible visibilizar las realidades trans y preguntarnos una vez más: ¿Dónde está Tehuel? y ¿qué hace la Justicia para encontrarlo?