El juez Manuel García Mansilla renunció este lunes como miembro de la Corte Suprema de Justicia, luego del rechazo generalizado a su designación por decreto presidencial.
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Entre los factores que derivaron en su decisión reciente, se encuentran los 51 votos en contra en el Senado que trataba su pliego (y el de Ariel Lijo) contra 20 positivos. Además, luego de ello, el juez federal Alejo Ramos Padilla dictó un fallo mediante el cual le prohibió a García Mansilla intervenir durante un plazo de tres meses, en las causas que ya estában en trámite en el máximo tribunal (previos a su llegada) o tomar cualquier decisión administrativa.
De nada sirvieron las declaraciones de funcionarios del Gobierno nacional en los cuales, en representación de una autocracia, advirtieron que García Mansilla seguiría igual en su cargo en la Corte.
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En su lugar, el magistrado, que tiempo atrás había prometido no aceptar jamás una designación por decreto (que igualmente aceptó) decidió no apelar el fallo de Ramos Padilla, aunque sí lo hizo el gobierno, como parte demandada, dar un salto y solicitar que esa decisión sea revisada directamente por la Corte. Al final, García Mansilla renunció.
En la misiva -publicada por la agencia Noticias Argentinas- el magistrado fundamentó su decisión -de haber integrado la Corte por decreto- en "la convicción de que la falta de integración de la Corte Suprema era un grave problema institucional que requería una solución urgente".
El juez sostuvo que el tribunal viene funcionando desde diciembre con solo tres miembros, situación que consideró “sorprendente” y que agravó la parálisis judicial. “A esa anomalía institucional se le había sumado una nueva vacante, que agravó aún más la situación y que, incuestionablemente, requería también ser cubierta sin dilaciones”, justificó.
Además, el ahora exintegrante del tribunal advirtió sobre la “falsa creencia de que la Corte Suprema puede funcionar con solo tres jueces”, lo cual calificó como un “espejismo institucional que puede causar un daño incluso mayor que el que ya ha causado la demora en integrar el Tribunal”.
“El funcionamiento con conjueces dista de ser el ideal. Se resuelven casos, sí, pero no en la cantidad y el ritmo que exige la Corte”, señaló. Y advirtió que la lentitud “afecta en concreto la actividad del Tribunal y, fundamentalmente, la vida de nuestros conciudadanos, que ven demorada la resolución de las disputas que someten a su decisión”.