Cronistas de los distintos medios lo ametrallaron con preguntas y la charla fue enredada: Aníbal Fernández llegó a la Casa Rosada tras las renuncias de gran parte del Gabinete nacional y las especulaciones explotaron pero el dirigente kirchnerista se mantuvo calmo.
En ronda de prensa, el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández dijo que las renuncias que recibiera hoy Alberto Fernández "son actos simbólicos que se ponen a disposición del Presidente" y que, si bien él considera que es un buen momento para realizar cambios, el propio jefe del Estado debe definirlo y comunicarlo.
"Vine a hablar con el Presidente de política, chalamos de política. No me ofreció nada y no le pedí nada", enfatizó Aníbal Fernández intentando poner paños fríos a la situación.
Consultado por la prensa, quien hoy se desempeña como interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio sostuvo que "hay que avanzar en una discusión inteligente respecto de lo sucedido y prestar atención". Pero garantizó de manera rotunda que "no hay ningún quiebre en el Gobierno" y que "no hay ninguna crisis política".
Aníbal se mostró en Gobierno mientras el Presidente estaba reunido con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y de Desarrollo Social, Juanchi Zabaleta. En otra sala estaban los ministros de Economía, Martín Guzmán; Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; de Turismo y Deportes, Matías Lammens, de Salud, Carla Vizzotti; de Trabajo, Claudio Moroni; de Seguridad, Sabina Frederic, el canciller, Felipe Solá y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca.