Argentina

"Nada más corrupto que el Grupo Clarín"

08.07.2013 | entrevista a víctor hugo morales en cn23

Por Roberto Caballero (conductor del programa mil voces). La Ley de Medios, el desgaste y las gratificaciones, la oposición. Cómo se informa, qué lee y qué recomienda. 


 Fuiste uno de los referentes en la pelea por la Ley de Medios. ¿Qué balance hacés hoy? –La situación demuestra cuánta falta hacía la Ley de Medios. La dimensión del adversario y el inmenso poder corporativo mediático del Grupo Clarín, queda expresado en su tremenda fortaleza para ceder ante la ley. Casi cuatro años se habrán cumplido cuando la Corte se expida. ¿Cuatro años para imponer una ley? ¿A quién se le podría ocurrir? En esa dimensión del problema está el valor enorme que tiene la Ley de Medios, una ley antimonopólica. Si bien muchas cosas están encaminadas, habrá alegría del cumplimiento cabal de la ley cuando el aspecto que vulnera los "derechos adquiridos" de los monopolios sea finalmente desvirtuado. –Hay una tensión institucional entre el gobierno y la Corte luego del fallo del Concejo de la Magistratura. La misma Corte resolverá lo de la Ley de Medios. ¿Tenés esperanzas? –No le tengo fe. Siempre digo que ese día iré a la casa de Lorenzetti, y tocaré timbre para  pedirle disculpas porque tengo muy mala opinión de él. Lorenzetti es más que el presidente de la Corte Suprema, es el monje gris que maneja todo lo que sea adentro. Sucede con tres o cuatro personas que están muy atadas a su importancia dentro de la Corte Suprema. La votación tiene mucho que ver con Lorenzetti,  y a él y a otros integrantes los veo muy atados a su pertenencia social, política, muy temerosos de lo que es el corporativismo mediático que tiene sobre ellos una influencia muy grande. Quedó demostrado en este fallo sobre el Concejo de la Magistratura, resuelto en dos días, con una rapidez que si la aplicaran sobre la Ley de Medios, hace tres años que todo estaría aplicado y no se hubiera desquiciado el país como quieren Clarín y sus adherentes, La Nación y otros, procurando que el país estalle por los aires con tal de no perder sus  canales de TV, sus privilegios. Y esto también está atado a otra problemática: Papel Prensa. Ellos han armado un esquema, una táctica, una estrategia que los ha llevado a la perdición del periodismo y a la demostración cabal de todo su poderío. La Ley de Medios está sumamente justificada ante la tremenda entidad que los adversarios tienen. –Todo el proceso fue doloroso pero didáctico. –Fue un aprendizaje para toda la sociedad. La Ley de Medios es triunfadora. El hecho de establecer el debate, de movilizar a la juventud dándole una bandera como nunca había tenido desde la dictadura hasta aquí, la posibilidad de que los medios dominantes exhiban su verdadero rostro, se quiten la máscara y digan por qué luchan, qué tipo de periodismo quieren, expresen la sociedad que desean, neoliberal, y aun los que pensábamos a favor del Estado, nunca habíamos entrado en una discusión sobre el rol  del Estado, de la dimensión que esto alcanzó. Por eso la Ley de Medios ha sido un acomodador histórico de una sociedad que venía calladamente, que no tomaba nota de esto. Tuvieron que subir al ring, ir a la pelea, y en esa pelea, como han sido capaces de cualquier cosa recorriendo los peores caminos, le han dicho claramente a la sociedad lo que ahora sabemos para siempre. Sé que el odio que se puede tener con respecto al gobierno,  lleva a mucha gente a decirles a los corporativos "mentime que me gusta", porque la gente funciona mejor dentro del odio. –¿Por qué? –Porque el rencor es un fuerte movilizador y dura mucho tiempo. Cuando algo genera esperanza o expectativa, hay que hacerlo, hay que calmar esa esperanza, porque se desvanece en tantas cosas. El rencor es permanente. Y la gente funcionando dentro de ese odio, ha envilecido. No son sólo responsables los que escriben los diarios y manejado la TV: el público que adhiere a ellos tiene una altísima responsabilidad. Cuando una mentira es una mentira, y no reaccionás, es como decir "mentime que me gusta", y ellos se envalentonan, con miles de mentiras. La gente juega a que les cree y ellos juegan con eso.  –¿La mentira es un negocio emocional compartido entre medios y sus audiencias? –La gente bajó las defensas frente a la mentira. No puede ser que se animen a mentir tanto si sus seguidores se lo enrostraran. La mentira tiene una gran comodidad en el mundo que llamamos de la derecha. La izquierda se corresponde con otros valores, otros postulados. Un episodio que me comentaron: cuando 6,7,8 mandó con un cubo de CNN de periodistas a la Plaza. Los propios integrantes del grupo estaban abochornados porque creían que esas cosas no se pueden hacer de este lado. De este lado no se puede hacer nada que sea mentira, no se puede actuar con desprecio, con racismo, con odio. Daría muchísima vergüenza. La derecha convive bien con la mentira. No tiene muchos argumentos: qué va a decir. Ellos quieren un mundo en que los más fuertes, los que lleguen primero, serán beneficiados. Que los demás esperen. Que cuando su vaso desborde, pongan la mano para lo que caiga. Miremos Europa: la violencia para España, para Grecia, habiendo dejado al margen de cualquier beneficio que la sociedad pueda dar a millones y millones de personas. Tienen dos caballitos de batalla: la convivencia constante con la mentira y acusar al lado de enfrente de corrupción y populismo. Juegan permanentemente con esto, y con algún sector de la población les va muy bien. Por primera vez en América Latina hay más clase media que pobreza. Cuando vos sos clase media, tenés otro tipo de exigencias. Si vos le das ínfulas a esa clase que estaba de la pobreza para el otro lado, tiene nuevas expectativas y exigencias, y la gente no siempre camina por la vía de la gratitud, se olvidó cómo estaba hace diez años en la Argentina para ver cómo está ahora.   –¿Has pagado personalmente algún tipo de costo por asumir una defensa pública? –Cuesta determinarlos. Hay algún deterioro en la salud, no grave, espero. Hay facturas subterráneas que te pasan bajo la puerta, mucho dolor, angustia e impotencia frente a la mentira. Me atacaron con que recibí 10 millones de dólares, con un mail que llegó a 4 millones de personas, dándoles un argumento poderoso a aquellos que no tienen química conmigo. Un elemento fuerte para que, sobre el mismo, la gente se suba a un rechazo muy fuerte. Nuestra ciudad además está muy a la derecha: Buenos Aires está derechizada, con gente con privilegios, de gente de clase media estable. Tradicionalmente lo ha sido, con muchísimos beneficios que no tiene el resto del país, y nada mejor que la derecha para defender los privilegios. Y ese sector, su mirada, alguna vez sus insultos, hay un reproche de mucha gente. –Y tendrás también el abrazo y el reconocimiento. –Ambas cosas son desmesuradas. Tanto el rechazo como el afecto de la gente que quiere contenerte. Eso es un costo, porque es injusto. Me someto al filtro que quieras, a los denunciantes, al CIPEC, Poder Ciudadano, a periodistas, a que discutamos. El tema es así: si vos recortas el interés económico que yo haya tenido, lo que queda es un hombre que opina de una manera. Podrán decir que es un hombre que cambió de opinión, cosa que no es verdad. Pero se supone que cambié de opinión: 6 millones de personas cambiaron de opinión entre octubre de 2009 y octubre de 2011, del 22 o 25% de aceptación, al 54 por ciento. ¿Cuántos millones de personas giraron en su criterio? Sólo no modifican sus apreciaciones los necios.  –¿Identificás algún momento como crucial en que ese cambio se produjo? –No, eso es una construcción de los medios. Podría decirse que yo en la 125 estuve, y te diría que de plantearse otra vez el tema, en la discusión específica de intereses, no sé si estaría del lado del gobierno. No capté lo ideológico que había en la pelea. Si hubiera durado cinco días, jamás hubiera llegado al terreno ideológico. Para mí, la 125 trataba igual a los desiguales, y no lo quería aceptar. Y estaba algo tan caro para el peronismo como es la movilidad social. Yo en la 125 tuve una posición negativa, con notas varias, y no estuve alineado con el gobierno. Estuve en el pago de la deuda, en su lucha con el FMI, con los Derechos Humanos, y a los pocos meses de la 125 llega el tema de las AFJP, abiertamente a favor, y en 2009 Fútbol para todos y la Ley de Medios.  Estoy en contra de la Ley Antiterrorista, ni estoy con la Ley de las ART, cuando se habla de que las empresas deben distribuir por ley, como dice Moyano, y no por generosidad como dice el gobierno. También critico al gobierno en la lentitud de la despenalización del aborto. Recientemente estuve en contra de la decisión del fútbol a las 21:30 los domingos. Funciono con la misma libertad de siempre. El eje es que este gobierno es de centroizquierda y yo soy de centroizquierda. Nunca hubo una oposición tajante y porque sí, más allá de que en algún momento podría haberme preguntado hasta qué punto el gobierno era izquierdista, hasta que Cristina profundizó claramente un sesgo en el que vi lo que, como hombre de izquierda, quiero ver, salvo en el tema de la 125 en que me quedé afuera.   –¿Cómo ves a la oposición?    –Demasiado condicionada por los medios que se han erigido en la verdadera oposición, muy herida en su credibilidad por los propios medios dominantes. Los que han instalado que la oposición es incapaz de unirse, de generar nada bueno, son los mismos medios dominantes, acusatorios incluso de corruptos. Cuando parte del radicalismo aprobó la ley de estatización de YPF, Clarín y La Nación los atacaron de corruptos y baratos, diciendo que habían vendido su voto por cargos en el Congreso hace un año. Y se tragaron ese sapo. Cada vez que han sido un poco desobedientes, cada vez que no se ponen de acuerdo en que Magnetto elija un candidato y no todos lo aprueben, cada vez que ven resistencia, se los atacó. Las peores cosas de la oposición no las ha dicho el gobierno. No ocurre en el mundo lo que acá pasa. Defendiendo sus intereses han desquiciado al país.  Siempre están atentos a todo lo que sea desorden, atentos a todo lo que afecte a la gobernabilidad, y la oposición los sigue porque les teme, porque la complicidad no les viene mal para tener aprobación, y además les da visibilidad. Toma y daca. No se pueden desprender de la sensación de que son el candidato de Magnetto. El verdadero candidato político en el país debería ser el dueño del Grupo Clarín. Sin duda, sería lo honesto, poner en blanco las cosas, como lo hizo Berlusconi en Italia, que al menos tuvo la valentía de ir él con su rostro y su nombre contra la izquierda en Italia.  –La presidenta habló de "rejunte" opositor sin proyecto. Prat-Gay con Donda, Pino Solanas con Carrió. ¿Hay posibilidad de que surja alguna oposición que no sea rejunte, que tenga algún proyecto alternativo al kirchnerismo? –Hay que dejar evolucionar a Massa para ver si se maneja por el lado de un proyecto y lo enuncia. Por ahora no está demasiado claro, no quiero anticiparme. Es una posibilidad, ¿pero una propuesta clara y contundente? No lo dicen así, y además no lo pueden decir. –¿Por qué no lo pueden decir? –Porque o están de acuerdo con el gobierno o están en contra, y hacen como Macri que no supo qué decir para salir de lo que había dicho de Fútbol para Todos. Vos tenés que decir: el Banco Central vuelve a ser autónomo, como alternativa, o que ANSES deje de ser lo que es y volver a la privatización de lo que es el dinero de los trabajadores para su retiro, o decir quiero bonos, quiero deuda. Es muy difícil decirlo.  Deberían darse cuenta de que mientras parezcan personeros de Magnetto, no van a poder construir credibilidad. Lo grave es que puede ser que ganen: supongamos que el gobierno se debilite, que la economía se dispare, que efectivamente las campañas que llevan en su vientre todas las mentiras prosperen, y que ganen. ¿No se dan cuenta lo débiles que están frente al verdadero poder? ¿No ven lo que es el Grupo Clarín y los medios corporativos? Techint y Clarín, 50% cada uno, son los dueños de Impripost, la empresa  que imprime cada papel nuestro: tarjetas de crédito, servicios, resumen de tarjetas, cada boleta de nuestra vida. Qué duda cabe de que tantos jueces no pueden estar arrodillados al poder de Magnetto. ¿Sabes cuánto poder da saber cuánto dinero gasta y en qué un juez? ¿Cómo van a hacer el día que sean gobierno? ¿Cómo disimular que van a tener que hacer lo que diga Magnetto? Deberán ir al recetario liberal. De uno de los políticos más importantes del país, que ha ejercido  funciones en el país, tengo un montón de documentación para decirle que no mencione la corrupción, porque contra usted hay un montón de denuncias políticas y periodísticas. Quizá todo sea mentira o un alto porcentaje, pero…  –Corrupción. Se habla de la de algunos, pero hay omitidas. –Nada es más corrupto que los medios de comunicación, nada más corrupto que el Grupo Clarín. Porque hay gobiernos que pueden ser corruptos, y habrá que ver cómo se desenvuelven en sus políticas públicas. Corrupción habrá siempre, y lo sabemos. Estamos expuestos en determinados lugares, y mucho más en  el gobierno. ¿Pero qué grado de corrupción? ¿El que pensaba cuando creía que Skanka era cierto? ¿El que pensábamos cuando creíamos que había 500 millones de Santa Cruz afuera y volvieron? Santiago O’Donnell es un periodista que respeto muchísimo. Trabajó sobre los WikiLeaks. Todo lo que la Embajada de EE UU le escribía al Departamento de Estado,  2600 cables, y escribe un libro en el que se supone que tomó lo más importante, y si hubiera habido corrupción lo hubiera tomado. En 2600 comunicados de la Embajada de EE UU, no hay un dato que haga a la corrupción. Por el contrario, cuando leés el artículo referido a De Vido, el gobierno contra Monsanto, o cuando ves el capítulo Moreno, te das cuenta de que lo que hay de corrupción es lo que es inevitable. Estos capítulos presentan, según la Embajada de EE UU, con una práctica de tal defensa de la soberanía, a los funcionarios de gobierno con los que ellos trataban, que te emociona. Es muy interesante ese libro Argenliks: los periodistas y medios que van al pie, el cipayismo y el entreguismo frente a los EE UU. Es fundamental para el conocimiento de la Argentina de hoy. Los EE UU, si cuando hay enfrentamiento por Monsanto o  Edelap, hubiesen detectado que el interés era tratar de coimear, por ejemplo, lo hubieran dicho. Toda esa pelea, en la que había en juego, en cada caso, miles de millones de pesos. El capítulo de Monsanto emociona, porque ocurría en el mismo momento de la pelea del campo con el gobierno. Monsanto vendía semillas y ganaba mucho. Y está bien. El problema vino cuando Monsanto dijo "le he hecho ganar mucho al país, quiero parte de esa ganancia". Y el gobierno le dijo, de ninguna manera.  –¿Cómo se informa Víctor Hugo? ¿Cómo sabe tanto? ¿Opiniones? ¿Lees Clarín? –No, no lo leo, no lo toco, no lo comento. Me alcanza con La Nación, que leo intensamente. Leo Tiempo Argentino, Página/12,  que lo dejo para el final por sus notas de opinión, Miradas al sur, Crónica y Popular. Siempre tengo lecturas atrasadas de temas que me interesan. Leo al mismo tiempo cuatro o cinco libros. –¿Cuál recomendas? –Recomendé La ironía de la libertad de expresión, de Owen M. Fiss, hombre del capitalismo, que integró la Corte Suprema, y defiende el rol del Estado. Lo que dice es que el Estado tiene el derecho y la obligación de equilibrar las voces. Es un libro fundamental, porque recupera el rol que debe tener el Estado. Y el último libro de Paul Krugman, Acabemos con la crisis. «

Más noticiasMÁS NOTICIAS
ver secciones
Tapa de Tiempo Argentino Edición impresa completa

Miércoles, 30 de Julio de 2014

últimas noticiasúltimas noticias

Crecen las expectativas por la reunión cara a cara de Kicillof con los buitres

Tensión en Panamericana

El elegido de Grondona

Interrumpieron 678

Más noticiasMÁS NOTICIAS


| ver versión web